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Foto: geldjournal.at

Suena la alarma de mi teléfono 5:00 AM como es de costumbre… Sí, ordeno posponer 5 minutos más, pasados estos vuelvo a programar 10 minutos más (risas) cuando decido por fin dar inicio a mi día, agradezco a la luz y la vida por sentir que puedo respirar nuevamente, empieza mi lucha de nuevo, y a darme la tarea de batallar con el agua, bueno me adelantaré a algunos detalles (risas) preparo mi café; beso la frente de la reina que roba mis sueños, le miro a los ojos con deseos de verla nuevamente, y enfrento la mañana, no sin antes despedir a el gato el cual maullando​ solicita su alimento del día.

Enciendo mi vehículo y en contados segundos…

En marcha porque es que voy, observo al mismo trabajador que seguramente madrugó antes que yo para ofrecer el cafecito que acostumbra a vender a sus clientes, ellos muy activos empiezan a alegrarle su día, mientras los semáforos cambian su ritmo, los autos no dejan de hablar, sí porque aunque no lo creamos ellos se comunican, en fin sigo mi marcha y el sol reclama mi saludo, la brisa se encuentra con las viejas y desgastadas hojas desconociendo el rumbo de su destino. Cuando siento que allí terminaba la escena, puedo presenciar una colisión muy leve a unos contados metros, dos autos un BMW M240i Coupé y un Mazda6 ¡bueno no entraré a contarles sus características pero sí debo ser sincero! me concentré por un instante en sus detalles era inevitable no hacerlo frente a dos iconos de la industria, cuando logro reaccionar me preparo cuán asistente de cine a disfrutar de una función campal, eso sí acompañada de mucha acción. Se detienen los dos autos, el dueño del auto afectado baja de su vehículo, cierra la puerta y empieza a dar pasos, el conductor culpable no se mueve, queda estático como esperando la reacción de quien fuera su justiciero, no sé quién estaba más atento si ellos o yo, pero de algo estaba convencido es que algo pasaría, sólo deseaba ver el desenlace del encuentro.

El justiciero caminaba y se acercaba cada vez más, baja su cabeza observa la parte trasera de su vehículo, se quita sus lentes de sol, observa a el conductor agresor, este se baja del vehículo ¡se miran fijamente, sonríen, se dan la mano y cada uno sigue su camino! ¿qué pasó aquí? me quedé con mis crispetas sin utilizar, no lograba comprender que existen muchas formas de resolver los conflictos, ahora tenía sentido el sol y su saludo; las hojas siguen su rumbo y las personas también, ¿cuál es nuestra reacción frente a los sucesos que intentan enseñarnos algo, y no le dejamos?

“todo tiene sentido” todo deja una enseñanza.

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