Empezamos la retirada

Foto: elintransigente.com

Una mujer desechable para la época, fue encontrada en el acto de inmoralidad sexual, según la ley del momento debía ser apedreada esa era la manera de solucionar el hecho. Pero ahora no quiero concentrarme en el acto de la mujer; pensemos en algo, en las palabras de Jesús cuando les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella.” Fueron tan puntuales esas palabras que quienes perseguían a la mujer se dieron el tiempo de “evaluar sus actitudes” ¡ahora imaginemos esa escena! ellos de manera enérgica para hacer cumplir la ley “actuaron, era el deber ser” guardaban las ordenanzas, quizás algunos querían estrenar sus piedras favoritas o quizás demostrarle al resto que eran diligentes en cuanto a los estereotipos religiosos, quizás querían que su líder los viera, había otro grupo de los más conservadores; estos eran aún más enérgicos ¡tenían mucha más experiencia! Eran los que tenían la cara más desencantada, su voces se oían por todas las calles… luego aquellos que guardan silencio, y se les confunde con los que acolitan el error, bueno estos no querían hablar pero a regañadientes empezaron su alharaca… en fin dejaré por ahora hasta ahí seguramente no se parece de a mucho a nuestros tiempos.

¡Pero cuidado, mucha atención! Hasta que un hombre que se hacía llamar el hijo de Dios, estaba allí escribiendo en la arena, muy concentrado, pidiendo sabiduría a su padre Celestial. Les realiza tan fascinante cuestionamiento: “El que de ustedes esté libre de pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella” lo que me llama la atención de ellos, es su reacción, no refutaron, sus energías de momento se apagaron, quedaron en modo “mute” dónde quedó el intelecto, dónde quedó la pasión, dónde quedó el poder, todo se resumió a una retirada; una retirada acompañada de polvareda e imaginación, la historia no nos muestra más detalles, pero puedo recrear que la actitud de ellos fue sincera y no cobarde, creo que se dieron a la tarea algunos o todos, no lo sé, pero de algo sí estoy seguro es que después de escuchar el consejo o la exhortación de Jesús estos hombres no fueron los mismos.

¿Es posible ser así de sinceros, y no cobardes? que a la primera confrontación de esa que busca enderezar nuestro camino nos quisiera también “quitar lo que más nos gusta” y nuestra respuesta es pensar que es difícil lo que Dios nos pide, y pensar que abandonar es lo más práctico… ¿Y si empezamos la retirada hoy? Empecemos la retirada pero que sea al cambio, que sea al mejoramiento, que sea al arrepentimiento, que sea a la compasión… Que sea a mirarnos en los ojos de Jesús.

Estos hombres pensaron que hacían lo correcto, actuaron bajo los estereotipos religiosos olvidando el verdadero actuar, el verdadero arrepentimiento, ¡Ellos empezaron, empezaron la retirada!

 

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